LA BALANZA DE LA JUSTICIA

JUSTICIA

                LA BALANZA DE LA JUSTICIA

                Por  Francisco García Pimentel

                @franciscogpr

 

Publicada originalmente en enero de 2017 en SEAMOS HEROES http://seamosheroes.org/justicia2.php

                Todos, absolutamente todos, tenemos la capacidad de ayudar a otros.  No es un tema de caridad, sino de justicia. ¿Lo has pensado?

Con nada llegamos a este mundo, y con nada nos iremos. Entre tanto, la riqueza que llega a nuestras manos es nuestra por un corto tiempo, para administrarla en favor de la humanidad. Piensa esto: todo lo que tienes –vida, salud, tiempo, dinero- te ha sido dado. Nada podrías haber hecho sin la ayuda de otros, aunque creas que tú solo te has construido, sin tus padres hubieras muerto en pocas horas; sin tus maestros no sabrías leer  ni escribir; sin los agricultores o los albañiles no tendrías comida ni casa. Tú solo administras –de peor o mejor manera- las cosas que te han sido dadas.

Es por eso que todos tenemos sobre nuestra cabeza una balanza: la balanza de la justicia. De un lado están todas las cosas que nos han dado: todo lo que el mundo nos ha prestado. Del otro lado de la balanza están las cosas que nosotros devolvemos al mundo.

La justicia nos pide trabajar cada día de nuestras vidas para equilibrar esa balanza: que demos a otros lo que nos es prestado. Nos pide que regalemos a quien lo necesite nuestro tiempo, nuestro consejo, nuestras manos, nuestras palabras y nuestra riqueza. No porque seamos “caritativos” o “buenos”, sino porque todo lo que tenemos, lo debemos.

Si el mundo está como está es porque millones de personas creen que la vida es una carrera para llegar al panteón con mucho dinero. Mueren con su balanza rota, descompuesta: han tomado más de lo que han dado. Cargan en su conciencia la pobreza y el dolor de aquellos a quienes olvidaron.

Hay otras personas, en cambio, que dan todo lo que tienen y aún más. Estas personas llegan a la muerte con el rostro sereno y una sonrisa: cargan sobre sus hombros la felicidad de miles.

Si te has planteado la posibilidad de ayudar a otros –tu familia, tus amigos, colegas, vecinos o alguna organización benéfica- no esperes más. Ayudar no es para los ricos, ni los mayores, ni los religiosos. Ayudar es para los humanos; para todos. Para ti también.

Ahora ya lo sabes: no es cuestión de caridad, sino de justicia.

 

***

El autor es abogado, comunicador y conferencista. Sigue sus comentarios cada semana @dibujomentarios.


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